El componente que tu instalador casi nunca te explica bien. Y, te aviso, es el que decide si tu instalación rinde o te sale rana.
Hace unos meses un vecino me llamó echando humo. Acababan de instalarle placas solares, ocho módulos en un tejado a dos aguas, y la app que le pasó la empresa marcaba menos producción de la que esperaba. Pagó casi seis mil euros por la instalación y, mira tú por dónde, el problema no estaba en los paneles. Estaba en el aparato pequeño y feo que su instalador había metido a última hora para abaratar el presupuesto: el inversor.
Si estás barajando poner solar en casa, o ya la tienes y te huele que algo no cuadra, esto te interesa. Te voy a contar lo que un buen instalador no siempre te dice, y por qué este chisme decide buena parte del rendimiento de tu instalación.
Vamos al grano. Las placas solares producen corriente continua. Tu nevera, tu lavadora y la luz del salón funcionan con corriente alterna. El inversor es el traductor. Sin él, los paneles serían adornos brillantes en el tejado.
Pero ojo, no es un traductor cualquiera. Es el cerebro que decide cuánta energía vas a aprovechar tú, cuánta se vierte a la red, cuánta se va a la batería (si la tienes) y cuánta se pierde por el camino. Un inversor decente convierte el noventa y siete por ciento de lo que entra. Uno mediocre se queda en el noventa y dos. Parece poco. No lo es.
Mira, te lo digo sin rodeos: en una instalación pequeña esa diferencia de cinco puntos significa varios cientos de euros menos en tu bolsillo a lo largo de la vida útil del aparato. Y los inversores duran entre diez y quince años. Algunos menos, si vinieron de oferta del bazar chino.
Cuando pidas presupuesto, el comercial te va a soltar tres siglas y muchas veces ni te explicará qué significan. Aquí van, en castellano de andar por casa.
Es el más común y el más barato. Conecta todos los paneles en serie, como las luces antiguas del árbol de Navidad. ¿Recuerdas que si fallaba una bombilla se apagaba la guirnalda entera? Pues aquí el principio es parecido: si una placa se ensombrece, todas bajan rendimiento. Por eso si tu tejado tiene chimeneas, antenas o sombras parciales en algún momento del día, el inversor de cadena puro y duro te va a dar disgustos.
En este caso cada panel lleva su propio mini inversor pegado por detrás. Cada placa va a su bola. Si una se ensombrece, las demás siguen produciendo a tope. Rinden más, son más fáciles de monitorizar (sabes exactamente qué hace cada panel) y aguantan más años de garantía, normalmente veinte o veinticinco.
¿La pega? Salen más caros y, si tienes que sustituir uno, hay que subir al tejado. Yo los recomiendo en tejados con sombras, orientaciones distintas o cuando el cliente quiere paz mental durante muchos años.
Una solución intermedia. Cada panel lleva un pequeño aparato (el optimizador) que ajusta su rendimiento de forma independiente, pero la conversión final la hace un inversor central. Es lo que vende SolarEdge, por ejemplo. Buena opción para tejados complicados sin pagar el sobrecoste total de microinversores.
Aquí es donde se juntan los churros con las meninas. Mucha gente piensa que el inversor tiene que tener la misma potencia que la suma de los paneles. Si tienes ocho placas de cuatrocientos cincuenta vatios, eso son tres mil seiscientos vatios pico. Por tanto, inversor de tres mil seiscientos vatios. Lógico, ¿verdad?
Pues no. Sobredimensionar el campo solar respecto al inversor es la práctica habitual y, además, es lo correcto en la mayoría de instalaciones residenciales españolas. Lo llaman ratio CC/CA, y los técnicos suelen jugar entre uno coma uno y uno coma tres. Es decir, paneles que pueden generar hasta un treinta por ciento más de lo que el inversor es capaz de convertir.
¿Y eso no se desperdicia? Aquí viene la parte interesante. Los paneles casi nunca producen su potencia pico. Solo unos pocos minutos del año, con sol perpendicular, sin nubes, a temperatura ideal. El resto del tiempo van por debajo. Sobredimensionar permite que el inversor trabaje al máximo durante más horas al día. Resultado: más kilovatios hora generados al año por cada euro invertido.
Llevo siguiendo el mercado solar español desde que las primeras subvenciones IDAE empezaron a llegar a los hogares de a pie. He visto entrar y salir muchas marcas. Estas son las que, hoy por hoy, instalaría en mi propia casa.
No voy a dar nombres concretos para no liarla, pero te doy una regla sencilla: si la marca no tiene servicio técnico oficial en España con repuestos en menos de quince días, huye. Da igual lo bonito que sea el folleto. El día que se rompa (y se va a romper), te quedas dos meses sin instalación funcionando y con mil quinientos euros en la basura.
He metido en la siguiente tabla los modelos que más veo en presupuestos a clientes con instalaciones de entre cuatro y seis kilovatios pico, que es la franja en la que se mueven la mayoría de viviendas unifamiliares en España.
| Modelo | Tipo | Potencia | Eficiencia máxima | Garantía estándar | Precio orientativo |
|---|---|---|---|---|---|
| Fronius Primo 5.0-1 | String monofásico | 5 kW | 97,1% | 10 años | 1.450 - 1.700 € |
| SMA Sunny Boy 5.0 | String monofásico | 5 kW | 97,0% | 10 años | 1.350 - 1.600 € |
| Huawei SUN2000-5KTL-L1 | String híbrido | 5 kW | 98,4% | 10 años | 1.100 - 1.350 € |
| SolarEdge SE5K + optimizadores | Central + optimizador | 5 kW | 97,6% | 12 años (extensible a 25) | 1.700 - 2.100 € |
| Enphase IQ8 (10 unidades) | Microinversores | 4 kW (efectivo) | 97,5% | 25 años | 2.100 - 2.500 € |
Si me preguntas mi favorito personal para un tejado normal en Madrid, Sevilla o Bilbao, sin sombras raras, voy con Huawei SUN2000. Calidad-precio imbatible y la app de monitorización es de las mejores del mercado.
Esta es de las preguntas que más me hacen. Y con razón. Si en cuatro años la batería doméstica baja a la mitad de precio (cosa que va a pasar, ya lo verás), no querrás que el cambio te obligue a reemplazar todo el sistema.
Hay dos caminos. Uno: comprar ya un inversor híbrido, que admite batería desde el primer día aunque tú no la pongas todavía. Vale algo más, pero te ahorra el quebradero de cabeza futuro. Dos: comprar un inversor normal y, cuando llegue el momento, añadir un acoplamiento por corriente alterna o sustituir el equipo. Más barato a corto plazo, más caro y engorroso a largo.
Mi recomendación, sin medias tintas: si crees que en menos de siete años vas a meter batería en casa, paga la diferencia ahora. Va de unos doscientos a quinientos euros más, y te ahorras una obra adicional en el futuro.
Esto te lo cuento porque lo veo cada semana. Si reconoces alguno antes de firmar el presupuesto, te ahorras un disgusto.
Lleva esta lista impresa cuando vayas a firmar. En serio. He visto a comerciales palidecer al ver que el cliente sabía de qué hablaba.
Si responde con seguridad a las seis, vas con un profesional. Si titubea en tres o más, busca otro presupuesto. Te lo digo por experiencia.
Compara hasta tres presupuestos de instaladores certificados de tu zona, sin compromiso y sin que te machaquen a llamadas. Tu factura de la luz lo agradecerá.
Solicitar presupuestos gratisEntre diez y quince años en condiciones normales. Los microinversores duran más, hasta veinticinco años de garantía en marcas como Enphase. Ten en cuenta que durante la vida útil de los paneles (treinta años) tendrás que cambiar el inversor al menos una vez.
Legalmente, no. La instalación tiene que estar firmada por un instalador autorizado y registrada en la Comunidad Autónoma. Otra cosa es montar un kit aislado para una caseta sin conexión a red, pero para autoconsumo doméstico conectado a la red eléctrica, ni se te ocurra hacerlo por tu cuenta.
Depende de cómo te llegue la electricidad a casa. La mayoría de viviendas españolas tienen suministro monofásico y necesitan inversor monofásico. Si tu casa tiene contador trifásico (suele pasar en chalets grandes con piscina, bombas, calefacción eléctrica potente) hace falta uno trifásico. Es algo que tu instalador comprobará en la primera visita.
Para una vivienda unifamiliar normal, uno grande es suficiente y más barato. Si tu tejado tiene varias orientaciones distintas (sur, este y oeste por ejemplo) o sombras parciales, puede salir mejor varios pequeños o microinversores. La regla: cuanto más complicado el tejado, más sentido tiene fragmentar.
Los modelos modernos suelen tener protección IP65 o IP66, lo que significa que aguantan lluvia y polvo sin problema. Pero te recomiendo siempre, siempre, instalarlo a la sombra. El sol directo le hace trabajar más caliente, pierde eficiencia y acorta la vida del aparato. Garaje, cuarto técnico o pared norte son las ubicaciones ideales.
En una instalación de cinco kilovatios pico en Madrid, la diferencia entre un inversor con eficiencia del noventa y dos por ciento y uno del noventa y siete puede suponer entre ochenta y ciento veinte euros al año. Multiplícalo por los doce o quince años de vida del equipo y haz tú las cuentas.
Si los paneles son de la misma potencia y características eléctricas, no. Si son distintos, sí, o al menos vas a necesitar entradas MPPT independientes. Los inversores modernos suelen tener dos o tres de estas entradas, lo que te permite combinar grupos de paneles diferentes sin perder rendimiento.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes más sobre inversores que el ochenta por ciento de la gente que pone solar en España. Y eso, créeme, vale dinero. El próximo presupuesto que recibas lo vas a leer con otros ojos.