Respuesta corta: instalar autoconsumo fotovoltaico y aerotermia a la vez sale mejor que instalarlos por separado porque la bomba de calor es un consumo grande, eléctrico y desplazable en el tiempo. Eso sube tu autoconsumo instantáneo (la fracción de energía solar que te comes en el momento, sin pasar por la red ni por la compensación de excedentes), que es el kilovatio-hora que más vale. El punto flojo es el desfase estacional: la calefacción tira en diciembre y enero, justo cuando el tejado produce menos. Por eso el diseño correcto se apoya en el acumulador de ACS como almacenamiento térmico barato y en una programación horaria seria, antes que en comprar una batería eléctrica grande. Cualquier número concreto de potencia, precio o amortización tiene que salir de tus curvas de consumo reales y de un presupuesto en firme, no de una tabla genérica.
Esta guía es de las que se leen antes de firmar un presupuesto de varios miles de euros, así que va a ser deliberadamente aburrida en un punto: no vas a encontrar aquí una tabla con precios de instalación, potencias «recomendadas» por metro cuadrado, SCOP por marca ni un cálculo de amortización en X años. Esas cifras circulan por medio internet y casi ninguna resiste una comprobación. Un mismo equipo cuesta cosas muy distintas según la comunidad, la altura del edificio, la distancia entre la unidad exterior y el acumulador, el estado del cuadro eléctrico y la mano de obra local. Publicar un número y que tú lo uses como referencia para negociar es una forma silenciosa de hacerte daño.
Lo que sí encontrarás es el método: qué preguntas hacerle a tu propia factura antes de llamar a nadie, qué tiene que aparecer sí o sí en un presupuesto para que puedas compararlo con otro, qué trámites existen y quién los firma, y dónde están los criterios de dimensionado que un instalador serio va a aplicar delante de ti. Al final hay una FAQ larga con las dudas concretas que aparecen una y otra vez.
Aviso importante desde el principio: solarhogar.es es un sitio editorial que se financia con enlaces de afiliación. No somos instaladores, no hacemos visitas técnicas, no emitimos presupuestos y no tenemos una red de «instaladores certificados» propia. Nada de lo que leas aquí sustituye a un proyecto firmado por un técnico competente que haya visto tu vivienda.
Por qué la aerotermia y el autoconsumo se llevan bien: el autoconsumo instantáneo
El argumento de venta habitual es «la bomba de calor gasta luz y las placas producen luz, así que se compensan». Es verdad a medias y se queda muy corto. Lo que hace valiosa la combinación no es que una consuma lo que la otra produce, sino cuándo puede consumirlo.
Los tres destinos posibles de un kilovatio-hora solar
Cada kWh que sale de tu tejado acaba en uno de tres sitios, y valen cosas muy distintas:
- Autoconsumo instantáneo. Lo gastas en el mismo momento en que se produce. Ese kWh te ahorra lo que habrías pagado por comprarlo: el término de energía de tu tarifa más los impuestos que van sobre él. Es el kWh caro, el que de verdad justifica la instalación.
- Almacenamiento. Lo metes en una batería eléctrica o, si eres listo, en agua caliente dentro de un acumulador. Lo recuperas más tarde con pérdidas, pero sigue siendo tuyo.
- Excedente vertido a la red. Sale de tu casa y lo recuperas como descuento en la factura, con las reglas de la compensación simplificada, que no son las que la gente imagina (más abajo tienes la sección entera).
La jerarquía es clara: el primer destino vale bastante más que el tercero. Cualquier diseño que aumente la fracción de producción que se consume en el momento está ganando dinero real, y ahí es donde entra la bomba de calor.
La bomba de calor es una carga grande y flexible
Una vivienda normal tiene un perfil de consumo eléctrico bastante plano y con dos picos, mañana y noche, que caen fuera de las mejores horas solares. La nevera va a lo suyo, la lavadora es un pico corto, la iluminación es marginal en verano. Con ese perfil, una instalación fotovoltaica doméstica sin cargas desplazables se pasa medio mediodía exportando a la red.
Al meter aerotermia cambias eso de raíz por tres motivos:
- Es la carga eléctrica más grande de la casa una vez sustituyes gas o gasóleo. Ya no hablamos de electrodomésticos, hablamos del sistema que climatiza la vivienda entera y produce toda el agua caliente sanitaria.
- Es programable. Una lavadora la pones cuando tienes ropa. La producción de ACS y buena parte de la demanda de calefacción se pueden adelantar o retrasar varias horas sin que nadie en casa lo note, porque el edificio y el depósito de agua tienen inercia.
- Es modulante. Los equipos con compresor inverter no van a todo o nada: pueden trabajar a carga parcial durante muchas horas seguidas. Eso permite «estirar» el consumo por toda la franja de sol en lugar de concentrarlo en arranques bruscos.
Traducido: una casa con aerotermia bien gobernada puede convertir en autoconsumo instantáneo una parte de la producción que, sin ella, se habría ido a la red a cambio de un descuento mucho menor. Ese es el beneficio real de la instalación conjunta, y no depende de ninguna cifra que haya que inventarse.
La refrigeración de verano juega a favor
Hay una coincidencia afortunada que sí conviene aprovechar: en verano el pico de demanda de frío y el pico de producción solar caen casi en la misma franja horaria. Cuando más aprieta el sol es cuando la casa pide refrigeración y cuando el tejado va a tope. Si tu equipo es reversible (frío y calor) y el sistema de emisión lo permite, el verano es el escenario en el que la combinación funciona casi sola, con muy poca gestión.
El invierno es otra historia, y es lo siguiente.
El desfase de invierno: la parte incómoda que casi nadie te cuenta
Aquí está el límite físico de la combinación, y merece que lo entiendas antes de firmar nada, porque condiciona todo el dimensionado.
La curva solar y la curva de calefacción van en sentidos opuestos
La producción fotovoltaica en España tiene su mínimo anual en diciembre y enero por tres razones que se suman: el sol está más bajo (menor altura solar, más masa de aire que atravesar), las horas de luz son las más cortas del año y hay más días con nubosidad y niebla en buena parte del país. La demanda de calefacción, por definición, tiene su máximo exactamente en esos mismos meses.
No es un detalle menor ni algo que se arregle poniendo más paneles. Es una asimetría estacional estructural: en los meses en los que tu bomba de calor más electricidad necesita, tu tejado está en su peor momento del año. A esto se le añade que el rendimiento de la propia bomba de calor cae cuando baja la temperatura exterior, porque tiene que salvar un salto térmico mayor entre el aire de fuera y el agua de impulsión. O sea, la demanda sube, el equipo es menos eficiente y la producción baja, todo a la vez.
Qué significa esto en la práctica
Significa dos cosas muy concretas:
- Que en invierno vas a comprar electricidad de la red, y eso no es un fallo de la instalación ni indica que te hayan vendido mal el sistema. Es lo normal. Prométetelo ahora para no llevarte un disgusto en tu primer enero.
- Que sobredimensionar el campo fotovoltaico «para cubrir el invierno» es mal negocio. Si pones potencia suficiente para tapar diciembre, en abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre vas a tener un excedente enorme que solo recuperarás vía compensación, que paga bastante peor. Pagas paneles caros para producir kWh baratos.
El diseño sensato acepta el invierno como periodo de compra de red y concentra el esfuerzo en dos cosas: reducir la demanda del edificio (envolvente, ventanas, puentes térmicos) y maximizar el aprovechamiento del resto del año.
Si un comercial te dice que con placas y aerotermia dejarás de pagar luz en invierno, no está describiendo la física de tu tejado en el hemisferio norte. Está describiendo su comisión.
El aislamiento va antes que los kilovatios
Un euro invertido en reducir la demanda térmica del edificio rinde más que un euro invertido en producir energía para cubrir esa demanda. Es la jerarquía clásica de la eficiencia y aplica aquí de forma brutal, porque una vivienda con la envolvente mal resuelta obliga a un equipo más grande, a temperaturas de impulsión más altas y a más horas de funcionamiento en las peores condiciones. Antes de discutir kilovatios pico, mira si tienes carpinterías de aluminio sin rotura de puente térmico, vidrio simple, caja de persiana sin aislar o una cubierta sin nada. Ahí está el dinero mejor gastado.
El ACS como batería térmica: el almacenamiento barato
Esta es la idea más útil de toda la guía y la que menos aparece en los presupuestos.
Por qué guardar calor sale más barato que guardar electricidad
Una batería eléctrica de litio es un equipo caro, con electrónica, con una vida útil medida en ciclos, que ocupa espacio, que necesita su propia protección y que habrá que sustituir bastante antes que los paneles. Un acumulador de agua caliente es un depósito aislado. No tiene ciclos de degradación en el sentido de la batería, no tiene electrónica de potencia y la tecnología lleva décadas madura.
La comparación no es justa del todo, porque no hacen lo mismo: la batería te devuelve electricidad para cualquier uso, el acumulador te devuelve solo agua caliente. Pero resulta que el agua caliente sanitaria es una demanda diaria, constante todo el año y perfectamente desplazable. Y que en una vivienda representa una parte nada despreciable del consumo energético. Si puedes cubrir esa demanda con sol de mediodía y consumirla a las siete de la mañana siguiente, has hecho arbitraje energético sin comprar una sola celda de litio.
Cómo se aprovecha en la práctica
- Programa la producción de ACS en la franja central del día. Es el ajuste más rentable de toda la instalación y no cuesta dinero: solo hay que pedirlo. Muchos equipos salen de fábrica con la producción de ACS programada de madrugada, herencia de las tarifas nocturnas, y nadie lo cambia.
- Habla del volumen del acumulador con tu instalador en términos de cuántas duchas y a qué hora se usan en tu casa, no de una cifra estándar. Un depósito con margen te permite acumular más energía cuando sobra sol; uno justo te obliga a recalentar cuando ya no hay.
- Pregunta si el equipo admite una consigna de ACS más alta cuando hay excedente solar. Muchos gestores permiten subir la temperatura objetivo del depósito solo cuando detectan producción sobrante, y volver a la consigna normal el resto del tiempo. Es exactamente cargar una batería, pero con agua.
- Ojo con la legionela. Los ciclos periódicos de elevación de temperatura del acumulador son una cuestión sanitaria, no un capricho de eficiencia: no los desactives para ahorrar. Que te expliquen cómo está configurado ese ciclo y con qué frecuencia actúa.
Inercia del suelo radiante: la otra batería que ya tienes
Si tu sistema de emisión es suelo radiante, tienes un segundo almacén térmico gratis. La losa tarda horas en cargarse y horas en descargarse, así que puedes adelantar el aporte de calor a las horas de sol y dejar que la casa vaya soltando esa energía por la tarde y la noche. En viviendas con buena envolvente esta estrategia funciona muy bien; en viviendas con muchas pérdidas se nota menos, porque el calor se escapa antes de que lo necesites. Otro motivo para mirar primero el aislamiento.
Entonces, ¿batería eléctrica sí o no?
No hay una respuesta universal y desconfía de quien te la dé sin haber visto tu caso. Los criterios que sí puedes aplicar:
- Cuanto más consumo nocturno tengas que no se pueda desplazar, más sentido tiene la batería.
- Si tu curva ya se puede aplanar con ACS, suelo radiante y programación, la batería aporta menos de lo que promete el folleto.
- Si estás valorando un vehículo eléctrico, cambia el cálculo entero: la carga del coche es otra carga grande y desplazable, y a veces resuelve el excedente mejor que una batería.
- Deja el inversor preparado (híbrido o con posibilidad de acoplar almacenamiento) aunque no compres batería ahora. Cuesta poco dejar la puerta abierta y mucho volver a abrirla luego.
Dimensionado: el método, no la tabla
Cualquiera puede publicar una tabla de «tantos kWp para tantos metros cuadrados». Ninguna de esas tablas conoce tu orientación, tu sombra de mediodía, tu zona climática, tu número de ocupantes ni tus horarios. Lo que sí puedo darte es la secuencia de decisiones que un técnico competente sigue, para que la reconozcas cuando la veas y desconfíes cuando no la veas.
Paso 1: reúne tus datos reales antes de llamar a nadie
- Doce meses de facturas eléctricas, no una. Necesitas ver el ciclo estacional completo.
- Tus curvas horarias de consumo. Este es el dato bueno y casi nadie lo pide: tu distribuidora las tiene registradas y puedes descargarlas desde su oficina virtual con tu certificado digital o Cl@ve. Con la curva horaria se ve exactamente a qué horas gastas, que es justo lo que determina cuánta producción vas a poder autoconsumir.
- El consumo de la energía que vas a sustituir: litros de gasóleo al año, kWh o m³ de gas, bombonas. Sin eso no hay forma de estimar la demanda térmica.
- Potencia contratada actual y tipo de suministro (monofásico o trifásico), que aparecen en la factura.
Paso 2: la demanda térmica sale de un cálculo, no de una regla
La potencia de la bomba de calor debería salir de una estimación de cargas del edificio: superficie útil, zona climática según el Código Técnico de la Edificación, calidad de la envolvente, superficie y tipo de acristalamiento, ventilación e infiltraciones, y la temperatura exterior de proyecto de tu localidad. Si alguien te da la potencia del equipo con solo saber los metros cuadrados, te está aplicando una regla del pulgar. A veces acierta, pero no puedes distinguir cuándo.
Y ojo con los dos extremos: un equipo corto trabaja al límite y pierde eficiencia en los días fríos, pero uno claramente sobredimensionado también es un problema, porque en media estación cicla mucho (arranca y para continuamente), lo que castiga el compresor y hunde el rendimiento estacional. El punto correcto es un cálculo, no un «mejor que sobre».
Paso 3: el campo fotovoltaico se dimensiona contra la curva, no contra el total anual
El error clásico es sumar los kWh anuales que vas a consumir y buscar una potencia que produzca esa misma cifra al año. Sobre el papel cuadra; en la realidad no, porque los kWh no se compensan entre estaciones ni entre horas. Lo que hay que mirar es cuánta de la producción diaria vas a poder consumir en el momento, hora por hora. De ahí sale un dimensionado normalmente más contenido, con una parte importante de la producción de verano yendo a excedente y asumiendo compra de red en invierno.
Los factores que mandan en la producción real de tu tejado: orientación (el sur maximiza el total anual, el este-oeste reparte mejor la producción a lo largo del día, que puede interesarte más si buscas autoconsumo), inclinación, sombras de chimeneas, edificios o árboles —una sombra parcial en la hora equivocada penaliza mucho más de lo que parece—, y la superficie realmente disponible y transitable de la cubierta. Tenemos una guía específica sobre cuántas placas solares necesitas si quieres profundizar en esa parte.
Paso 4: comprueba que la casa está preparada
Antes de cerrar potencias hay que mirar cosas muy poco glamurosas que deciden si el presupuesto se dispara: el estado del cuadro eléctrico y si admite las protecciones nuevas, la sección del cableado existente, dónde va a ir físicamente la unidad exterior (y si esa ubicación es admisible por ruido y por normativa local), el recorrido de tuberías hasta el acumulador, si hay sitio para el depósito, y la capacidad estructural de la cubierta para la estructura de soporte de los módulos.
Si vas a instalar vehículo eléctrico en los próximos años, dilo ahora. Cambia el dimensionado, cambia la potencia a contratar y cambia la conversación sobre la batería. Rehacer esto después sale caro.
Monofásica o trifásica, y qué hacer con la potencia contratada
Este apartado decide más euros de los que parece y se suele despachar en una línea del presupuesto.
Qué tipo de suministro tienes
La mayoría de viviendas españolas tienen suministro monofásico. En trifásico la potencia llega repartida en tres fases, algo habitual en unifamiliares con cargas grandes, en obra nueva y en zonas rurales. Mirar la factura o el boletín de la instalación te lo dice en un minuto, y el cuadro también: si hay un interruptor general con tres o cuatro polos, es trifásico.
Por qué importa al juntar placas y aerotermia
- Reparto de cargas. En una instalación trifásica, la unidad exterior de la bomba de calor y el resto de consumos pueden repartirse entre fases. Si el inversor solar es monofásico y vuelca toda la producción en una sola fase mientras la aerotermia consume de otra, el equipo de medida puede no compensar como esperas. Los contadores actuales suelen medir el balance neto de las tres fases, pero es exactamente el tipo de detalle que hay que confirmar antes, no después.
- Disponibilidad de equipos. Hay bombas de calor domésticas en versión monofásica y trifásica, y no todas las potencias están en ambas. Lo mismo pasa con los inversores híbridos.
- Arranques. Un compresor grande arrancando en monofásico da un pico de corriente que puede convivir mal con una potencia contratada ajustada. Los equipos con arranque suave o inverter lo suavizan mucho, pero el dimensionado del interruptor general y la potencia a contratar hay que revisarlos.
Potencia contratada: revísala, no la des por buena
Al sustituir gas o gasóleo por electricidad, tu punta de demanda eléctrica sube. Puede que necesites subir potencia contratada, y eso es un coste fijo mensual todos los meses del año. También puede pasar lo contrario en algunos casos, si tenías potencia de sobra heredada de una instalación antigua. Que el presupuesto diga explícitamente con qué potencia contratada está pensado el sistema, y en su caso qué franjas (los peajes domésticos permiten contratar potencias distintas en punta y en valle). Si el instalador no menciona esto, es una señal.
Un detalle de la parte solar: cambiar de suministro monofásico a trifásico, o al revés, implica un trámite con la distribuidora y posibles costes de acometida. No es algo que se decida el día del montaje.
Emisores y temperatura de impulsión: donde se gana o se pierde el rendimiento
Puedes comprar el mejor equipo del mercado y tirar su rendimiento a la basura con el sistema de emisión equivocado. Esta es la relación más importante que hay que entender de una bomba de calor.
Cuanto más baja la temperatura del agua, mejor rinde el equipo
Una bomba de calor no fabrica calor: lo mueve desde el aire exterior hasta el agua de tu circuito. Cuanto mayor sea el salto entre la temperatura del aire de fuera y la temperatura a la que tiene que entregar el agua, más trabajo tiene que hacer el compresor y menos eficiente resulta. Por eso el mismo equipo, en la misma casa, rinde de forma muy distinta impulsando agua a temperatura moderada que impulsando agua muy caliente.
Esto explica de un plumazo por qué la aerotermia se asocia siempre al suelo radiante: es un sistema de gran superficie de intercambio, que puede calentar la vivienda con agua a temperatura baja. Los radiadores de hierro fundido de una instalación antigua fueron diseñados para agua muy caliente de caldera, y conectados sin más a una bomba de calor la obligan a trabajar en su peor punto.
Qué opciones tienes si ya tienes radiadores
- Radiadores de baja temperatura, con más superficie de intercambio, dimensionados para agua tibia.
- Fancoils, que ventilan el aire sobre la batería y funcionan bien a temperaturas bajas, con la ventaja de dar también frío en verano.
- Suelo radiante, la opción de mejor comportamiento, pero también la obra más invasiva: sube la cota del suelo y afecta a puertas y rodapiés.
- Aprovechar los radiadores existentes es a veces viable si estaban sobredimensionados de origen o si la envolvente se ha mejorado y la demanda ha bajado. Hay que verificarlo estancia por estancia, no de oído. Lo tratamos con más detalle en la guía de aerotermia con radiadores.
Ninguna de estas opciones es «la buena» en abstracto. La decisión depende de la demanda calculada de cada estancia, del presupuesto de obra y de si vas a querer refrigeración, porque el suelo radiante refresca de forma limitada y los fancoils no.
Cómo leer las especificaciones sin que te la cuelen
Aquí va la regla que evita el 90 % de los malentendidos: un dato de eficiencia sin sus condiciones de ensayo no significa nada. Cuando veas una cifra de rendimiento en un folleto, busca en la ficha técnica del fabricante a qué temperatura exterior y a qué temperatura de impulsión está medida, y con qué norma. El mismo equipo puede lucir un número brillante en unas condiciones y otro bastante menos brillante en las que va a tener tu casa en enero.
Lo mismo con el ruido: un valor de decibelios sin decir si es potencia sonora o presión sonora, y a qué distancia y en qué modo de funcionamiento, no te sirve para saber si tu vecino va a llamar al ayuntamiento. Pide la ficha técnica completa del modelo concreto que te ofertan, con su referencia comercial, y contrástala en la web del fabricante. Si el presupuesto no dice modelo exacto, no es un presupuesto: es una estimación. Tenemos una guía dedicada a cómo interpretar el COP y el SCOP antes de comparar equipos.
Cualquier número de eficiencia que no venga con la temperatura exterior, la temperatura de impulsión y la norma de ensayo al lado es publicidad, no una especificación.
Compensación de excedentes: qué es y, sobre todo, qué no es
Es el punto en el que más gente se lleva una decepción, y casi siempre porque le vendieron una idea equivocada. Vamos por partes.
No es vender electricidad al precio al que la compras
Bajo la modalidad de autoconsumo con excedentes acogido a compensación simplificada, la energía que viertes a la red no se te paga: se te descuenta. Y no se descuenta al mismo precio al que compras. La comercializadora valora la energía comprada con el precio de tu contrato y valora la energía vertida con el precio de compensación pactado, que es distinto y habitualmente bastante menor. Son dos precios diferentes, no un intercambio uno a uno.
Solo descuenta del término de energía, y nunca por debajo de cero
Esta es la parte que hay que grabarse:
- La compensación solo se aplica sobre el término de energía de tu factura, es decir, sobre los kWh consumidos de la red.
- No descuenta el término de potencia, que sigues pagando íntegro por tener la potencia contratada disponible.
- No descuenta impuestos, alquiler del equipo de medida ni otros conceptos de la factura.
- El resultado del término de energía no puede quedar en negativo. Si en un mes viertes mucho más de lo que consumes, ese exceso no genera saldo a tu favor ni te lo ingresan: se pierde a efectos de esa factura, con las reglas de tu contrato.
Consecuencia práctica: una factura eléctrica nunca llega a cero por muchas placas que pongas. Siempre habrá término de potencia e impuestos. Y consecuencia de diseño: sobredimensionar el campo solar contando con que «lo que sobre me lo pagan» es un mal negocio, porque lo que sobra vale poco y encima tiene un techo mensual.
Qué mirar en el contrato
El precio y las condiciones de compensación los fija tu contrato con la comercializadora y varían muchísimo entre ofertas. Antes de firmar la instalación conviene mirar qué comercializadora y qué producto vas a tener, porque una instalación excelente con un contrato de excedentes malo rinde bastante menos. Compara qué precio de compensación te ofrecen, si es fijo o indexado, y cómo se liquida el sobrante mensual. En la guía de compensación de excedentes lo desarrollamos con más detalle.
Existe también la modalidad de venta de excedentes en el mercado, distinta de la compensación simplificada, con obligaciones fiscales y de representación que la hacen poco práctica para una vivienda normal. Y están las llamadas «baterías virtuales» comerciales, que no son un almacenamiento real sino un producto contractual de la comercializadora para acumular saldo: puede tener sentido o no, pero conviene leer la letra pequeña sobre caducidad del saldo y sobre a qué conceptos se puede aplicar.
Tramitación y legalización: quién firma qué
Una instalación conjunta toca dos mundos administrativos distintos que a menudo llevan empresas distintas. Si nadie coordina, aparecen los meses de retraso y las sorpresas.
La parte fotovoltaica
- Memoria técnica de diseño o proyecto según la potencia y las características de la instalación. Lo firma un técnico competente.
- Certificado de instalación eléctrica (el «boletín»), emitido por la empresa instaladora habilitada que ejecuta la obra.
- Trámite municipal: licencia de obra o declaración responsable, según el ayuntamiento. Aquí también se comprueba si hay condicionantes urbanísticos o de patrimonio, algo importante en cascos históricos.
- Legalización ante el órgano competente de tu comunidad autónoma (la dirección general de industria o energía correspondiente). Cada comunidad tiene su procedimiento y sus plazos.
- Alta de la instalación de autoconsumo ante la distribuidora, con el contrato de acceso, la clasificación de la modalidad de autoconsumo y, si procede, la adecuación o sustitución del equipo de medida para que registre energía en ambos sentidos.
- Acuerdo de compensación con la comercializadora, que es un paso aparte del anterior y que mucha gente descubre tarde: puedes tener la instalación legalizada y seguir sin que te compensen nada porque falta el contrato.
La parte de la bomba de calor
- Empresa instaladora habilitada en instalaciones térmicas en edificios, conforme al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).
- Manipulación de gases fluorados. Las bombas de calor trabajan con refrigerantes fluorados, y su manipulación exige personal con la certificación correspondiente conforme al Real Decreto 552/2019. No es un papel decorativo: es el marco que regula quién puede tocar el circuito frigorífico, con qué equipos y con qué obligaciones de registro y de control de fugas. Pídelo por escrito y guárdalo.
- Documentación de la instalación térmica: memoria o proyecto según potencia, certificado de la instalación y, cuando aplique, registro ante el órgano autonómico competente.
- Puesta en marcha y ajuste. Que conste quién realiza la puesta en marcha (a veces la exige el fabricante para activar la garantía comercial) y que te entreguen las curvas y consignas con las que queda configurado el equipo.
La coordinación entre ambas
Lo que casi nunca aparece en los presupuestos y sí determina el resultado: quién configura el conjunto. Que el inversor y el gestor de la bomba de calor se comuniquen, que el excedente dispare la producción de ACS, que las consignas horarias estén alineadas con la curva solar. Si contratas dos empresas, deja por escrito cuál asume esa integración y qué se considera «terminado». En la práctica, contratar a una sola empresa capaz de hacer las dos cosas evita mucho reproche cruzado cuando algo no funciona. Si te interesan los plazos y el orden de la parte térmica, lo detallamos en instalar aerotermia: pasos y plazos.
Ayudas, deducciones y bonificaciones: cómo mirarlo sin que te engañen
Aquí va una advertencia seria, porque es donde más desinformación hay y donde más dinero se decide.
El Plan MOVES III no financia esto
Circula por muchísimas webs —y por presupuestos de comerciales— que el Plan MOVES III cubre la aerotermia. Es falso. MOVES III es un programa de incentivos a la movilidad eléctrica: adquisición de vehículos eléctricos y despliegue de infraestructura de recarga. No financia bombas de calor para climatización ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo doméstico. Si un presupuesto te descuenta una cantidad «de MOVES III» por la aerotermia, ese descuento no existe y el precio final que estás comparando es ficticio.
Las vías que sí existen (y por qué no te doy cifras)
Sí hay mecanismos reales, pero todos dependen de convocatoria, comunidad autónoma, municipio y del ejercicio fiscal. Por eso los describo en cualitativo: cualquier importe o porcentaje que publicara hoy podría estar caducado mañana y llevarte a hacer números falsos.
- Programas autonómicos de autoconsumo y almacenamiento. Las comunidades gestionan convocatorias de apoyo al autoconsumo. Tienen dotación limitada, plazos de solicitud y requisitos técnicos propios.
- Programas de rehabilitación energética de edificios y viviendas. Suelen exigir una mejora demostrable del comportamiento energético del inmueble, con certificado de eficiencia energética antes y después emitido por técnico competente.
- Deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética en vivienda. Existen, tienen requisitos estrictos de acreditación y sus plazos se han ido modificando por sucesivas normas. Consulta la normativa vigente en el momento de tu obra y, si la cantidad es relevante, habla con un asesor fiscal.
- Bonificaciones municipales de IBI e ICIO. Son potestativas de cada ayuntamiento: no existen por defecto, cada consistorio decide si las aprueba en su ordenanza fiscal, con qué porcentaje, durante cuántos años y con qué condiciones. Hay municipios con bonificaciones interesantes y municipios sin ninguna. Lo único válido es consultar la ordenanza fiscal vigente de tu ayuntamiento.
- Tipo impositivo. Que el presupuesto especifique qué impuesto indirecto aplica y con qué tipo. Y una precisión que se le escapa a muchas plantillas: en Canarias no se aplica IVA sino IGIC, así que un presupuesto peninsular copiado tal cual estará mal.
Tres reglas de oro con las ayudas
- No inicies la obra antes de solicitar. Muchas convocatorias exigen que la actuación no haya empezado en la fecha de solicitud, y haber firmado o pagado antes puede dejarte fuera. Es el error que más ayudas hace perder.
- Comprueba la convocatoria vigente en la sede electrónica de tu comunidad autónoma el mismo mes en que vas a solicitar. No te fíes de un artículo, ni de este.
- Nunca negocies el precio contando la ayuda como segura. Compara presupuestos por su importe bruto. Si la ayuda llega, es una alegría; si no llega o llega recortada, no te ha descolocado el plan.
Si quieres orientarte por comunidad, puedes empezar por nuestra herramienta de subvenciones solares, teniendo presente que es una orientación y no sustituye a la lectura de la convocatoria oficial.
Cuándo NO tiene sentido hacer la instalación conjunta
La honestidad importa más que el tráfico. Hay situaciones en las que juntar las dos cosas ahora mismo es una mala idea:
- Pisos en bloque de comunidad. La bomba de calor individual necesita ubicar una unidad exterior en fachada, terraza o patio, y eso choca con lo que decida la comunidad de propietarios y con las ordenanzas municipales de estética y de ruido. Sin un sitio viable y autorizado para la unidad exterior, la conversación se acaba ahí.
- Viviendas con red de calor urbana ya conectada. Si tu municipio tiene district heating y el servicio funciona a un coste razonable, sustituirlo por un sistema propio rara vez sale a cuenta, y además puedes tener compromisos contractuales con la red.
- Viviendas con la envolvente sin resolver. En una casa con vidrio simple, sin aislamiento en cubierta y con infiltraciones, cualquier sistema de climatización va a trabajar mal. El orden correcto es aislar primero y climatizar después, aunque el aislamiento no salga en ninguna foto bonita.
- Caldera actual reciente y en buen estado. Tirar un equipo que aún tiene años de vida útil por delante es una pérdida de valor. Una alternativa razonable es hacer ahora solo la parte fotovoltaica, dejar el sistema preparado, y abordar la bomba de calor cuando la caldera llegue al final de su vida.
- Cubiertas con sombras severas o sin superficie útil. Si la cubierta está partida por sombras de un edificio contiguo durante las horas centrales, no hay optimizador que lo salve del todo. Merece un estudio de sombras antes de gastar.
- Segundas residencias de uso ocasional. El atractivo de la combinación está en el autoconsumo diario. En una casa que se usa unas semanas al año, la mayor parte de la producción se va a excedente y la lógica económica cambia por completo.
- Inmuebles en régimen de alquiler donde no eres propietario, o donde la duración prevista del contrato es corta. La inversión se recupera con el uso a largo plazo.
- Edificios protegidos o en entornos con protección patrimonial, donde la instalación en cubierta puede estar limitada o prohibida. Confírmalo con el ayuntamiento antes que con el comercial.
Y una situación intermedia que se da mucho: hacerlo por fases. Fotovoltaica ahora, bomba de calor más adelante. Es perfectamente válido siempre que el diseño de la primera fase contemple la segunda —previsión de espacio, de potencia y de comunicaciones—, porque si no acabarás pagando dos veces por el mismo cuadro eléctrico.
Errores frecuentes en la instalación conjunta
Los fallos que hacen que un sistema técnicamente correcto rinda por debajo de lo que podría:
- Contratar las dos partes por separado sin que nadie asuma la integración. Cada empresa entrega lo suyo funcionando y el conjunto no se optimiza: el inversor no sabe que hay una bomba de calor, la bomba de calor no sabe que hay producción solar y las consignas horarias son las de fábrica.
- Conectar la bomba de calor a emisores de alta temperatura sin revisar nada. Es el error que más rendimiento destruye, por lo explicado en el apartado de emisores. Y con frecuencia se descubre en el primer invierno, cuando ya está todo montado y cobrado.
- Dejar la producción de ACS programada de madrugada. El ajuste más barato y rentable que existe, y el que más se olvida. Si tu depósito calienta a las tres de la mañana, estás comprando de la red lo que podrías haber puesto gratis a mediodía.
- Comprar batería antes de haber intentado aplanar la curva. Primero desplaza cargas, ajusta consignas y aprovecha la inercia térmica; después evalúa si sigue habiendo un hueco que justifique el almacenamiento eléctrico. Al revés se paga de más.
- No pedir monitorización. Sin datos de producción y de consumo no puedes saber si el sistema hace lo que debería, ni reclamar con fundamento. Que la instalación incluya monitorización y que te expliquen cómo leerla.
- Aceptar un presupuesto sin modelos concretos. «Inversor híbrido 5 kW» y «bomba de calor de X kW» no son especificaciones: son categorías. Sin marca, modelo y referencia no puedes comparar dos ofertas ni verificar una sola cifra en la ficha del fabricante.
- Olvidarse del acuerdo de compensación con la comercializadora. Instalación legalizada, contador cambiado, y sin embargo la factura no refleja ningún descuento por excedentes porque falta ese contrato. Pasa más de lo que parece.
- No revisar la potencia contratada tras el cambio. Se paga todos los meses, tanto si sobra como si falta.
- Ignorar el ruido de la unidad exterior en la fase de diseño. Colocarla bajo la ventana del dormitorio del vecino es una fuente segura de conflicto y, a veces, de expediente municipal. Habla de la ubicación antes de firmar.
- Descuidar el desagüe de condensados. En modo calefacción la unidad exterior genera agua de desescarche. Sin una evacuación bien resuelta acabas con manchas, hielo en el suelo en invierno y una discusión con la comunidad.
Comparativa cualitativa: caldera, bomba de calor sola y bomba de calor con autoconsumo
Sin cifras inventadas: los criterios estructurales que diferencian cada opción. Los números concretos tienen que salir de tus presupuestos y de tus facturas, no de una tabla genérica.
| Criterio | Caldera de combustible | Bomba de calor sola | Bomba de calor + autoconsumo |
|---|---|---|---|
| Inversión inicial relativa | La más baja de las tres | Intermedia | La más alta |
| Coste variable de la energía | Ligado al precio del combustible | Ligado al precio de la electricidad, dividido por el rendimiento del equipo | Parte a coste cero marginal (producción propia), parte a precio de red |
| Exposición a subidas de precio | Alta y directa | Media | La más baja de las tres, pero nunca nula |
| Complejidad de la obra | Baja si se sustituye equipo por equipo | Media a alta: puede exigir cambiar emisores | Alta: suma cubierta, cuadro eléctrico y tramitación de autoconsumo |
| Trámites administrativos | Los de la instalación térmica | Instalación térmica y gases fluorados | Todo lo anterior más legalización y alta de autoconsumo |
| Rendimiento en frío extremo | Estable | Desciende al bajar la temperatura exterior | Desciende igual, y además coincide con la mínima producción solar |
| Refrigeración en verano | No la da | Sí, si el equipo es reversible y el emisor lo permite | Sí, y además coincide con el pico de producción solar |
| Combustión en la vivienda | Sí: exige ventilación, evacuación de humos y revisiones | No | No |
| Mantenimiento | Revisiones periódicas del quemador y del circuito | Limpieza de baterías, control de fugas de refrigerante | Lo anterior más limpieza y revisión del campo fotovoltaico |
| Sensibilidad al aislamiento | Media | Alta | Alta |
La lectura honesta de esa tabla: la combinación es la opción con mejor coste variable y menor exposición al precio de la energía, y también la de mayor inversión, mayor complejidad y más trámites. Si tu horizonte de permanencia en la vivienda es corto, ese reparto no te favorece.
Cómo elegir instalador y leer un presupuesto
Aquí se gana o se pierde la instalación. Un instalador que solo hace fotovoltaica no va a dimensionar bien la parte térmica, y uno que solo hace climatización puede no saber configurar el inversor para priorizar el autoconsumo. Lo que hay que buscar:
- Habilitación acreditada para las dos partes: empresa instaladora eléctrica habilitada y empresa habilitada en instalaciones térmicas, con personal certificado en manipulación de gases fluorados según el RD 552/2019. Pide los documentos, no la palabra.
- Que te pidan tus curvas horarias de consumo y doce meses de facturas. Si no te las piden, están dimensionando de oído.
- Visita técnica presencial antes del presupuesto en firme. Un precio cerrado por teléfono o por formulario es una estimación disfrazada, y la diferencia aparecerá luego como «imprevistos».
- Que asuman por escrito la integración entre el sistema fotovoltaico y la bomba de calor, con la programación horaria y las consignas incluidas en el alcance.
- Referencias comprobables de instalaciones similares con al menos un ciclo anual completo funcionando.
- Claridad sobre trámites: quién presenta qué, ante quién y con qué plazos estimados.
Qué tiene que aparecer en el presupuesto para que sea comparable
| Apartado | Qué debe constar | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Equipos | Marca, modelo y referencia comercial exacta de módulos, inversor, bomba de calor y acumulador | Solo categorías genéricas o «o similar» sin más |
| Alcance eléctrico | Estructura, cableado, protecciones, adecuación del cuadro, puesta a tierra | «Material de instalación» como partida única sin desglosar |
| Alcance térmico | Emisores, circuito hidráulico, ubicación de unidad exterior, desagüe de condensados | No menciona los emisores existentes ni si son válidos |
| Integración | Configuración del inversor, comunicación con el gestor térmico, programación horaria | No aparece por ninguna parte |
| Trámites | Memoria o proyecto, boletín, legalización autonómica, alta de autoconsumo, quién los hace | «Trámites incluidos» sin especificar cuáles |
| Impuestos | Tipo impositivo aplicado y base sobre la que se calcula | Precio «con impuestos incluidos» sin desglose |
| Garantías | Garantía de equipos, garantía de la ejecución y condiciones de la posventa | Solo se menciona la del fabricante |
| Plazos y pagos | Calendario de ejecución y calendario de pagos ligado a hitos | Pago íntegro por adelantado |
| Ayudas | Precio bruto, sin descuentos de subvenciones dados por seguros | Un precio final «ya con la ayuda descontada» |
Pide al menos tres ofertas y compáralas partida por partida, no por el total. Y desconfía del más barato cuando la diferencia es grande: casi siempre significa que alguien ha dejado fuera los emisores, la adecuación del cuadro o los trámites, y que reaparecerán a mitad de obra.
Si un presupuesto te llega ya con la subvención descontada, no estás comparando precios: estás comparando la fe de cada comercial en una convocatoria que ninguno de los dos ha leído.
Garantías, posventa y mantenimiento
Tus derechos como consumidor
Al comprar equipos como consumidor tienes una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios tras la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, aplicable a las compras realizadas desde el 1 de enero de 2022. Si alguien te dice que son dos años, está usando información desactualizada. Esa garantía legal es independiente y adicional a cualquier garantía comercial que ofrezca el fabricante o el instalador, que solo puede ampliar tus derechos, nunca recortarlos.
Ten en cuenta la distinción entre el producto (los equipos) y el servicio de instalación: la responsabilidad por una ejecución defectuosa corresponde a quien la ejecutó, y conviene que el contrato lo recoja de forma expresa. Guarda facturas, certificados, boletín y documentación de puesta en marcha: son la prueba de todo.
Mantenimiento real de cada parte
- Campo fotovoltaico. Revisión visual periódica, limpieza según el entorno (mucho polen, obra cercana, aves), inspección de fijaciones y comprobación de que la monitorización sigue registrando. La suciedad acumulada penaliza producción y suele pasar desapercibida sin monitorización.
- Inversor. Es el componente electrónico con más carga de trabajo del conjunto. Revisa condiciones de ventilación y ubicación, y consulta las condiciones y la duración de su garantía antes de comprar, porque suele ser el primer equipo que se sustituye.
- Bomba de calor. Limpieza de las baterías de intercambio, verificación de presiones y del circuito hidráulico, control de fugas de refrigerante conforme a la normativa de gases fluorados y revisión de los ciclos de desescarche. Aquí sí hay obligaciones reglamentarias, no es opcional.
- Acumulador de ACS. Revisión del ánodo de sacrificio si el depósito lo lleva, y comprobación de que el ciclo antilegionela funciona como debe.
- Batería, si la hay. Sigue las recomendaciones del fabricante sobre temperatura de trabajo y estado de carga; condiciones extremas acortan su vida.
Pregunta desde el principio el coste anual del contrato de mantenimiento y qué incluye exactamente. Es un gasto recurrente que rara vez aparece en las cuentas alegres de amortización que circulan por ahí.
Cómo hacer tus propios números (y por qué no te doy los míos)
La pregunta que todo el mundo hace es «¿en cuántos años se paga?». Y la respuesta honesta es que depende de tantas variables tuyas que cualquier cifra publicada es, en el mejor de los casos, una coincidencia. Lo que sí puedo darte es el esqueleto del cálculo para que lo hagas con tus datos.
Los cinco números que necesitas
- Lo que gastas hoy en energía, desglosado. Suma un año completo de electricidad más el combustible que uses para calefacción y ACS. Separa lo que es término de energía de lo que es término de potencia e impuestos, porque la instalación solo va a actuar sobre el primero.
- La inversión bruta en firme. El total de tu presupuesto aceptado, con impuestos, sin descontar ninguna ayuda hipotética.
- Tu estimación de producción y de fracción autoconsumida. Que el instalador te la entregue por escrito, con la herramienta de simulación usada y las hipótesis (orientación, inclinación, sombras, perfil de consumo). No aceptes un número suelto.
- El precio de compensación de tus excedentes según el contrato que vayas a tener, no según el que tienes ahora.
- Los costes recurrentes: mantenimiento anual, seguro si lo amplías, y una previsión razonable de sustitución del inversor y, en su caso, de la batería a lo largo de la vida del sistema.
Cómo montarlo
El ahorro anual estimado es, de forma simplificada: la energía que dejas de comprar de la red valorada a tu precio de compra, más el combustible que dejas de comprar, más la compensación de excedentes, menos el coste anual de mantenimiento y menos cualquier incremento del término de potencia. Divide la inversión bruta entre ese ahorro anual y tendrás una amortización simple. Es un cálculo tosco —no descuenta el valor del dinero en el tiempo ni la evolución de precios— pero sirve para lo importante: comparar dos presupuestos con las mismas reglas y detectar cuándo una promesa comercial no cuadra.
Haz siempre tres escenarios: uno conservador (menos producción, peor precio de compensación, sin ayudas), uno central y uno optimista. Si la decisión solo tiene sentido en el escenario optimista, no la tomes.
Y una advertencia sobre las evoluciones de precio: nadie sabe cuánto costará la electricidad o el gas dentro de diez años. Cualquier cálculo que dé por hecha una subida sostenida de los precios de la energía está metiendo una hipótesis muy fuerte para que el resultado salga bonito. Si necesitas apoyarte en supuestos, hazlos explícitos y comprueba qué pasa si no se cumplen. Nuestra calculadora de amortización te sirve para jugar con esos escenarios, teniendo claro que sus resultados valen lo que valgan los datos que le metas.
El factor no económico que sí es real
Hay ventajas de la combinación que no salen en la hoja de cálculo y que conviene poner en la balanza con honestidad: eliminar la combustión dentro de la vivienda, tener refrigeración en verano donde antes no había, ganar confort con un sistema de temperatura estable, y reducir la exposición a los vaivenes del precio del combustible. Para mucha gente eso pesa tanto como el plazo de recuperación. Solo asegúrate de que la decisión no se apoya en una amortización que alguien se ha inventado.
Preguntas frecuentes sobre autoconsumo y aerotermia
¿Necesito batería si tengo aerotermia y placas?
No necesariamente, y conviene decidirlo al final y no al principio. Primero mira cuánto de tu consumo puedes desplazar a las horas de sol: producción de ACS, adelanto del aporte de calor aprovechando la inercia del suelo radiante, electrodomésticos programables, carga del coche eléctrico si lo tienes. Con la curva ya aplanada, evalúa qué consumo nocturno queda que no se pueda mover. Si ese hueco es grande, la batería tiene sentido; si es pequeño, estarías comprando un equipo caro para cubrir poco. Sea cual sea la decisión, deja el inversor preparado para acoplar almacenamiento más adelante: abrir esa puerta luego cuesta bastante más.
¿Funciona la aerotermia cuando hace mucho frío?
Sí, sigue funcionando, pero con menos eficiencia. Cuanto más baja es la temperatura exterior, mayor es el salto térmico que tiene que salvar el compresor y menos rendimiento obtiene el equipo. Los fabricantes publican un rango de temperatura exterior de funcionamiento y curvas de capacidad para cada modelo: ese es el dato que hay que mirar en la ficha técnica del equipo concreto que te ofertan, no una cifra general. Muchos equipos incorporan un apoyo eléctrico que entra en condiciones extremas, y es importante saber si el tuyo lo lleva y cómo está configurado, porque ese apoyo consume mucho más. Si vives en una zona con inviernos duros, pide expresamente que el dimensionado se haga con la temperatura exterior de proyecto de tu localidad.
¿El Plan MOVES III me ayuda a pagar la aerotermia?
No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos e infraestructura de recarga. No financia bombas de calor ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo doméstico. Es un bulo muy extendido, incluso en presupuestos de empresas instaladoras. Si ves un descuento «por MOVES III» en tu oferta de aerotermia, pide explicación por escrito: ese dinero no va a llegar y el precio final que te han mostrado no es real.
¿Se pueden pedir ayudas para las placas y para la bomba de calor a la vez?
Depende enteramente de las convocatorias vigentes en tu comunidad autónoma y de sus reglas de compatibilidad, que cada convocatoria fija de forma expresa. Hay programas que admiten actuaciones combinadas y otros que declaran incompatibilidades entre ayudas para la misma actuación. No hay una respuesta nacional. Lo que sí aplica siempre: consulta la convocatoria oficial vigente en la sede electrónica de tu comunidad, revisa los requisitos técnicos y de documentación, y no inicies la obra antes de presentar la solicitud, porque muchas convocatorias excluyen las actuaciones ya iniciadas.
¿Cuánto tarda en amortizarse una instalación conjunta?
No hay una cifra que sirva para todos y desconfía de quien te la dé sin haber visto tus datos. El plazo depende de tu consumo actual, de qué combustible sustituyes, de la producción real de tu cubierta, de la fracción que consumes en el momento, del precio de compensación de tu contrato, del coste final de la obra y de si recibes o no alguna ayuda. Tienes el método completo para calcularlo con tus propios números en la sección anterior de esta guía. Hazlo en tres escenarios y toma la decisión mirando el conservador.
¿Puedo instalar aerotermia en un piso?
Técnicamente hay soluciones, pero el obstáculo real suele ser dónde colocar la unidad exterior y quién lo autoriza. Si va en fachada o en un elemento común, necesitas el acuerdo de la comunidad de propietarios con las mayorías que exige la Ley de Propiedad Horizontal, y también hay que mirar las ordenanzas municipales sobre estética de fachadas y sobre ruido, además de las distancias a ventanas de vecinos. En terrazas o patios de uso privativo la cosa es más sencilla, pero sigue habiendo condicionantes. Resuelve esa pregunta antes de pedir presupuestos.
¿Qué inversor necesito para combinar placas y aerotermia?
Lo relevante no es la marca, es la función: necesitas un inversor que permita gestionar el autoconsumo y que pueda comunicarse con el gestor de la bomba de calor o con un sistema de control que gobierne a ambos. Si contemplas almacenamiento, ahora o en el futuro, un inversor híbrido te evita rehacer la instalación. Lo importante es que el presupuesto indique modelo exacto y que exista compatibilidad documentada por el fabricante entre ese inversor y el equipo térmico. Pide que te lo enseñen en la documentación oficial, no de palabra.
¿Qué pasa si produzco más electricidad de la que consumo?
El sobrante se vierte a la red y, si estás acogido a compensación simplificada, se traduce en un descuento en tu factura. Tres matices que cambian las expectativas: la energía vertida se valora al precio de compensación de tu contrato, que no es el precio al que compras; el descuento se aplica solo sobre el término de energía, no sobre el término de potencia, los impuestos ni el alquiler del contador; y el resultado no puede quedar en negativo, así que un exceso muy grande en un mes no te genera un ingreso. Por eso sobredimensionar el campo solar contando con vender lo que sobra es mal negocio.
¿Tengo que cambiar el contrato de luz?
Cambiar de comercializadora no es obligatorio, pero sí hay dos cosas que tienes que hacer: dar de alta la instalación de autoconsumo ante la distribuidora, que adecuará o sustituirá el equipo de medida para que registre energía en ambos sentidos, y firmar con tu comercializadora el acuerdo de compensación de excedentes. Sin ese segundo paso puedes tener todo legalizado y no ver ningún descuento en la factura. Aprovecha el momento para revisar también la potencia contratada y si te conviene un producto con discriminación horaria, porque tu perfil de consumo va a cambiar bastante.
¿Puedo aprovechar mis radiadores actuales con una bomba de calor?
A veces sí, pero hay que comprobarlo estancia por estancia y no darlo por hecho. La clave es si esos radiadores pueden entregar el calor que necesita cada habitación trabajando con agua a temperatura moderada, que es donde la bomba de calor rinde bien. Si estaban sobredimensionados de origen, o si has mejorado el aislamiento y la demanda ha bajado, es posible. Si son radiadores pensados para agua muy caliente y la casa tiene pérdidas, conectarlos sin cambiar nada hunde el rendimiento y dispara el consumo. Que el instalador haga ese cálculo antes de firmar, y que lo entregue por escrito.
¿Cuánta garantía tengo sobre los equipos?
Como consumidor tienes una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios tras la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, para compras hechas a partir del 1 de enero de 2022. Es un mínimo legal: cualquier garantía comercial del fabricante o del instalador se suma a ella y solo puede mejorarla. Aparte está la responsabilidad por la ejecución de la instalación, que corresponde a quien la hizo. Conserva factura, boletín, certificados y documentación de puesta en marcha.
¿Hay que avisar al seguro del hogar?
Sí, es lo prudente. Estás incorporando equipos de valor a la vivienda y modificando la cubierta, y conviene que tu póliza refleje ese nuevo valor y esos nuevos elementos para que estén cubiertos ante granizo, viento, incendio o robo. Llama a tu aseguradora antes de la instalación, pregunta expresamente si los módulos y la unidad exterior quedan cubiertos y bajo qué condiciones, y pide la confirmación por escrito. Cada compañía y cada póliza tienen condiciones distintas, así que no des por buena ninguna respuesta general.
¿Hace mucho ruido la unidad exterior?
El nivel depende del modelo, de la potencia, del modo de funcionamiento y sobre todo de dónde se coloque y cómo se apoye. Pide el dato de la ficha técnica del modelo concreto, y fíjate en si el fabricante da potencia sonora o presión sonora y a qué distancia, porque son magnitudes distintas y confundirlas lleva a sorpresas. Ten en cuenta que en modo calefacción los ciclos de desescarche cambian el comportamiento del ventilador. Habla de la ubicación en la visita técnica: separación de ventanas propias y ajenas, antivibratorios y, si hace falta, apantallamiento acústico. Las ordenanzas municipales de ruido son de aplicación y un vecino molesto puede acabar en expediente.
Haz tus propios números
Nuestra calculadora te deja probar escenarios con tus datos. Es una estimación orientativa: la cifra buena sale de tus facturas y de un presupuesto en firme.
Calcular mi amortizaciónPara seguir
Después de todo lo que hemos repasado, esto es lo que yo miraría primero:
- Herramienta de subvenciones solares — orientación sobre qué vías de ayuda existen en tu comunidad; confirma siempre la convocatoria oficial vigente.
- Calculadora de amortización de placas solares — introduce tus datos reales y prueba escenarios; el resultado vale lo que valgan los datos que le metas.
- Si buscas soluciones portátiles o complementarias, Allpowers vende estaciones de energía portátiles. No las hemos probado ni sustituyen a una instalación fija: son para consumos auxiliares.
- Ver libros y manuales sobre autoconsumo solar y aerotermia en Amazon — útiles para profundizar antes de hablar con instaladores.
Transparencia: algunos enlaces son de afiliado. Si compras a través de ellos, nos llevamos una pequeña comisión sin coste extra para ti; así mantenemos estas guías gratis. Ninguna marca nos paga por aparecer aquí ni condiciona lo que escribimos.