Aislada frente a conectada a red: la diferencia que cambia todo el cálculo
Mucha gente llega a esta búsqueda pensando que un kit aislado es «lo mismo pero con baterías». No lo es. La red eléctrica, en una instalación conectada, hace de batería infinita y gratuita: si tu campo solar produce menos de lo que consumes, compras la diferencia y no pasa nada; si produce de más, viertes. Ese colchón permite dimensionar con bastante alegría, porque el error se paga en euros de factura, no en apagones.
En una instalación aislada ese colchón no existe. El sistema tiene que cubrir el cien por cien del consumo el cien por cien de los días, incluyendo la semana de niebla de diciembre. Un error de dimensionado no se traduce en una factura más alta: se traduce en que el inversor se desconecta por batería baja a las once de la noche, o en que castigas el banco descargándolo más de lo que admite y lo envejeces en meses.
Lo que cambia técnicamente
En conectada a red, el inversor es un equipo que sincroniza con la onda de la red y le entrega corriente. Sin red no hay onda con la que sincronizar, así que necesitas un inversor capaz de crear él mismo la tensión y la frecuencia de tu vivienda. Un inversor de conexión a red normal, colgado de unas baterías y sin red delante, no arranca. Es uno de los errores de compra más caros y más frecuentes: comprar equipos pensados para on-grid creyendo que sirven para aislada.
La segunda diferencia está en el control de la carga. En aislada, la batería manda: cuando está llena, el regulador tiene que limitar o cortar la aportación de los paneles porque no hay a dónde mandar esa energía. Un campo solar sobredimensionado no produce más en verano, simplemente pasa más horas parado. Eso no es un fallo, es el comportamiento normal de una instalación bien planteada para invierno.
Lo que cambia legal y económicamente
El mecanismo de compensación simplificada de excedentes que regula el Real Decreto 244/2019 se aplica al autoconsumo conectado. Una instalación aislada no está conectada a la red de distribución, no vierte energía y por lo tanto no genera excedentes compensables. Si alguien te ofrece un kit «sin conexión a red» y en el mismo folleto te habla de cobrar los excedentes, o no ha entendido el producto o te está vendiendo otra cosa.
Esto tiene una consecuencia económica directa: la rentabilidad de una instalación aislada no se mide contra el precio del kWh de tu comercializadora, porque no tienes comercializadora. Se mide contra la alternativa real, que suele ser el coste de traer una acometida nueva hasta la parcela, o el coste de vivir a base de grupo electrógeno con su combustible y su mantenimiento.
La regla que ahorra más disgustos en aislada: dimensiona la batería para el consumo, dimensiona los paneles para el mes peor, y deja que el sistema esté sobrado el resto del año. Un sistema off-grid bien hecho parece exagerado en julio.
El dimensionado empieza por los vatios-hora al día, no por los kW de paneles
La pregunta que casi todo el mundo hace primero —«¿cuántas placas necesito?»— es la última que se puede responder. El punto de partida es una tabla de consumos honesta. Y honesta quiere decir con los aparatos que vas a usar de verdad, con las horas que los vas a usar de verdad, y con las potencias de la etiqueta, no las que recuerdas.
Cómo montar tu tabla de consumos
Para cada carga, apunta cuatro cosas: potencia en vatios, horas de uso al día, si el uso es diurno o nocturno, y si arranca con motor. La potencia por las horas te da los vatios-hora diarios de esa carga. La suma de todas es tu consumo diario, que es el número que gobierna el resto del proyecto.
- Cargas continuas de bajo consumo: frigorífico, router, alarma, bomba de circulación. Suman poco por hora pero corren muchas horas, así que suelen ser la mayor parte del consumo diario de una casa aislada.
- Cargas puntuales de alta potencia: microondas, vitrocerámica, herramienta eléctrica, bomba de pozo. Consumen pocos vatios-hora al día pero condicionan el tamaño del inversor y la sección del cable.
- Cargas térmicas: calefacción eléctrica, termo, secadora, horno. Convertir electricidad solar en calor es el camino más rápido para que un presupuesto de aislada se dispare. En off-grid casi siempre se resuelven con gas, biomasa o solar térmica.
- El reparto horario: un consumo que ocurre a mediodía se puede servir directamente del panel; el mismo consumo a medianoche tiene que pasar por la batería y pagar el rendimiento de carga y descarga. Mover la lavadora o la bomba de riego al mediodía reduce batería de verdad.
Un ejemplo de cálculo con los supuestos declarados
Ejemplo ilustrativo, no una recomendación de compra. Todos los valores de partida son supuestos que tú tienes que sustituir por los tuyos.
Supuesto 1. Consumo diario objetivo: 3.000 Wh al día.
Supuesto 2. Autonomía deseada sin aportación solar: 2 días → 6.000 Wh a cubrir.
Supuesto 3. Tensión de sistema: 48 V.
Supuesto 4. Rendimiento conjunto de inversor y cableado en descarga: 0,85.
Con litio LFP a un 80 % de profundidad de descarga:
Energía a extraer del banco = 6.000 / 0,85 = 7.059 Wh.
Capacidad nominal necesaria = 7.059 / 0,80 = 8.824 Wh.
En amperios-hora a 48 V: 8.824 / 48 = 184 Ah. Redondeando a valores comerciales, un banco del orden de 200 Ah a 48 V.
Con plomo-ácido a un 50 % de profundidad de descarga y rendimiento 0,80 por las pérdidas propias de la química:
Energía a extraer = 6.000 / 0,80 = 7.500 Wh.
Capacidad nominal = 7.500 / 0,50 = 15.000 Wh → 15.000 / 48 = 313 Ah a 48 V.
Mismo consumo, misma autonomía, y el banco de plomo tiene que ser del orden del 70 % más grande en capacidad nominal para entregar la misma energía útil. Ese es el efecto de la profundidad de descarga, y es la razón por la que comparar baterías por sus kWh de catálogo no sirve de nada.
Cuántos días de autonomía pedirle al sistema
La autonomía es una decisión de riesgo, no un número universal. Depende del clima del emplazamiento, de si la casa se usa todo el año o solo en temporada, de si hay grupo electrógeno de apoyo y de qué pasa realmente si te quedas sin energía. En una segunda residencia de uso estival, un día de autonomía puede bastar. En una vivienda permanente en zona con nieblas persistentes y sin ningún respaldo, el criterio se vuelve mucho más conservador.
Hay un punto de equilibrio que conviene entender: cada día extra de autonomía multiplica el coste del banco de baterías, y ese banco pasará la mayor parte del año sin usar esa reserva. Por eso, en muchas instalaciones, sale más razonable comprar dos o tres días de autonomía y añadir un grupo electrógeno para las rachas largas que comprar seis días de batería que solo se usarán entera dos veces en su vida.
Baterías: la pieza que manda en el presupuesto y en la vida del sistema
La batería es el componente que más dinero se lleva, el que antes se estropea si lo tratas mal y el único que no puedes «apañar» después. Merece la parte más larga de esta guía.
Plomo-ácido abierto, AGM y GEL
La familia del plomo-ácido lleva más de un siglo en instalaciones aisladas y sigue siendo válida. Dentro de ella hay tres formatos con comportamientos distintos:
- Abiertas (inundadas, con tapones): admiten reposición de agua destilada, toleran bien las cargas de ecualización y son las que mejor aguantan un ciclado profundo ocasional dentro de la familia. A cambio exigen mantenimiento periódico y desprenden hidrógeno durante la carga, lo que obliga a un local ventilado.
- AGM (electrolito absorbido en fibra de vidrio): selladas, sin mantenimiento de agua, con baja resistencia interna, lo que las hace tolerantes a picos de corriente. Son más sensibles a la sobrecarga: si el regulador aplica tensiones pensadas para abiertas, las secas.
- GEL (electrolito gelificado): selladas, muy tolerantes a descargas lentas y profundas dentro de su rango, pero con menos aguante a corrientes altas de carga y descarga. También exigen un perfil de tensión propio.
Las tres comparten dos características que hay que tener en la cabeza. La primera es que no se deben dejar descargadas: el plomo sulfata cuando permanece bajo de carga, y esa sulfatación es en buena medida irreversible. La segunda es el efecto Peukert: la capacidad que entrega una batería de plomo depende de la velocidad a la que la descargas. Por eso los fabricantes publican la capacidad a distintos regímenes, y comparar el C20 de una con el C100 de otra es comparar cosas diferentes. Pide siempre el mismo régimen.
Litio LFP (fosfato de hierro y litio)
El LFP se ha convertido en la opción por defecto en instalaciones aisladas nuevas de cierto tamaño, y las razones son de comportamiento, no de moda:
- Admite profundidades de descarga mucho mayores sin penalización severa de vida, así que necesitas menos capacidad nominal para la misma energía útil.
- Acepta corrientes de carga más altas, lo que significa que aprovecha mejor las pocas horas buenas de un día de invierno.
- Su tensión se mantiene bastante plana durante la descarga, así que los equipos ven una alimentación más estable.
- Ocupa y pesa bastante menos para la misma energía útil.
A cambio impone condiciones que no son negociables. Necesita un BMS (sistema de gestión) que equilibre las celdas y corte por sobretensión, subtensión, sobrecorriente y temperatura; sin BMS no es una batería de instalación, es un riesgo. Y tiene un límite térmico que sorprende a mucha gente: la mayoría de químicas LFP no deben cargarse por debajo de 0 °C, porque se deposita litio metálico en el ánodo y el daño es permanente. Si tu caseta de baterías está en un pajar de montaña, eso condiciona el proyecto: o el local se acondiciona, o la batería incorpora calentador, o se elige otra química. Consulta siempre el rango de temperatura de carga y de descarga en la hoja de datos del fabricante concreto, porque no coinciden entre sí ni entre marcas.
Profundidad de descarga y capacidad útil
Este es el concepto que más decisiones de compra corrige. La capacidad útil es la nominal multiplicada por la profundidad de descarga que el fabricante considera admisible para el número de ciclos que quieres obtener.
| Profundidad de descarga aplicada | Energía útil por ciclo sobre 10 kWh nominales | Capacidad nominal necesaria para obtener 5 kWh útiles |
|---|---|---|
| 30 % | 3,0 kWh | 16,7 kWh |
| 50 % | 5,0 kWh | 10,0 kWh |
| 70 % | 7,0 kWh | 7,1 kWh |
| 80 % | 8,0 kWh | 6,3 kWh |
| 90 % | 9,0 kWh | 5,6 kWh |
Sobre los ciclos conviene una advertencia. Cuando un catálogo anuncia un número de ciclos, esa cifra está medida a una profundidad de descarga concreta, a una temperatura concreta y con un criterio concreto de fin de vida (normalmente, cuando la batería conserva un porcentaje determinado de su capacidad inicial). La misma batería puede tener dos cifras de ciclos que se diferencian en un factor grande según a qué DoD se midan. No compares números de ciclos sueltos: pide la curva de ciclos frente a profundidad de descarga y la temperatura de ensayo. Si el vendedor no la tiene, esa cifra no es un dato, es publicidad.
Temperatura, tensión de sistema y arquitectura del banco
La temperatura afecta a las dos familias, en sentidos distintos. En plomo-ácido, el frío reduce la capacidad disponible de forma apreciable y el calor acelera el envejecimiento; por eso los reguladores buenos llevan sonda de temperatura de batería y corrigen la tensión de carga con ella. En litio, el frío limita la carga y el calor recorta la vida. Un cuarto de baterías estable en temperatura vale dinero.
La tensión de sistema —12, 24 o 48 V— no es un detalle. Para una misma potencia, la corriente es inversamente proporcional a la tensión, y la corriente es lo que obliga a engordar cables, fusibles y bornes. Un sistema pequeño de caravana o caseta vive bien a 12 V. Una vivienda con inversor de varios kilovatios va a 48 V salvo motivo de peso. Subir la tensión es la forma más barata de reducir pérdidas y riesgo.
Sobre la arquitectura del banco: evita en lo posible los paralelos largos de baterías de plomo, porque las ramas nunca se reparten la corriente por igual y la que más trabaja envejece antes, arrastrando al resto. Y no mezcles nunca baterías de edades, capacidades o químicas distintas en el mismo banco: el conjunto acaba comportándose como el peor de sus elementos.
Si solo puedes gastar bien en un componente, que sea la batería y su instalación. Un panel mediocre te da algo menos de energía; una batería mal elegida o mal tratada te deja sin sistema y hay que comprarla otra vez.
Reguladores de carga: PWM frente a MPPT
El regulador es el equipo que decide cómo llega la energía del panel a la batería y evita que se sobrecargue. Hay dos tecnologías y la diferencia entre ellas es física, no comercial.
| Aspecto | PWM | MPPT |
|---|---|---|
| Principio de funcionamiento | Conecta y desconecta el panel a la batería. El panel trabaja forzado a la tensión de la batería. | Convertidor conmutado que busca el punto de máxima potencia del panel y transforma esa tensión a la de la batería. |
| Compatibilidad de paneles | Exige paneles con tensión adaptada al banco (los clásicos de 36 células para 12 V). | Admite paneles de tensión alta y cadenas en serie, incluidos los paneles de gran formato del mercado actual. |
| Comportamiento con poca luz | Peor: al forzar la tensión, pierde parte de la potencia disponible. | Mejor: sigue el punto óptimo aunque la irradiancia sea baja. |
| Comportamiento con frío | Desaprovecha el aumento de tensión del panel en días fríos. | Lo aprovecha, que es justo cuando más falta hace en invierno. |
| Distancia al campo solar | Corriente alta y tensión baja: obliga a secciones grandes. | Permite trabajar a tensión de cadena alta y reducir la sección del cable de continua. |
| Coste y complejidad | Menor coste, electrónica simple, muy fiable en sistemas pequeños. | Mayor coste, más electrónica, requiere respetar la tensión máxima de entrada. |
| Uso razonable | Montajes pequeños con panel adaptado: caseta, caravana, riego, iluminación. | Vivienda aislada y cualquier sistema donde el invierno mande. |
Por qué la diferencia se ve mejor con números
Ejemplo aritmético con supuestos declarados. Panel con tensión en el punto de máxima potencia de 34 V y corriente en ese punto de 10 A (es decir, 340 W en esas condiciones). Banco de 24 V que en ese momento está cargando a 27 V.
PWM: el panel queda forzado a la tensión de batería, así que la potencia entregada es aproximadamente 10 A × 27 V = 270 W. Además, ese panel de 34 V no es el tipo de panel que un PWM debería llevar.
MPPT: el convertidor toma 34 V × 10 A = 340 W y los transforma a 27 V. Aplicando un rendimiento de conversión de 0,97 como supuesto (el valor real lo declara el fabricante en su hoja de datos), quedan aproximadamente 330 W.
En este ejemplo concreto la diferencia es de unos 60 W sobre 270, un 22 %. No lo tomes como un porcentaje general. La ventaja del MPPT crece cuando la tensión del panel está lejos de la de la batería, con frío y con poca luz, y se reduce casi a cero cuando el panel es de tensión adaptada y el día es caluroso y luminoso.
Al elegir el modelo concreto, mira tres límites de la ficha técnica: la corriente máxima de carga que puede entregar a la batería, la tensión máxima de circuito abierto que admite en la entrada (y compárala con la tensión de tu cadena de paneles en frío, que es mayor que la nominal) y si permite programar el perfil de carga de tu química de batería. Un regulador que no deja ajustar tensiones de absorción y flotación es un regulador que va a maltratar tu banco.
Inversores: onda, potencia continua y arranque de cargas inductivas
El inversor convierte la corriente continua de la batería en la alterna de los enchufes. En aislada, además, es quien crea la red de la casa. Tres criterios de elección:
Tipo de onda
Un inversor de onda senoidal pura genera una onda equivalente a la de la red. Uno de onda senoidal modificada genera una aproximación escalonada más barata. Con onda modificada, los motores calientan más y rinden menos, algunas fuentes de alimentación conmutadas zumban, ciertos electrodomésticos con control electrónico se comportan de forma errática y hay equipos médicos y de audio que directamente no deben usarse. Para una vivienda, onda senoidal pura. La onda modificada tiene sentido en usos muy acotados y con cargas resistivas.
Potencia continua y potencia de pico
La potencia continua se calcula sobre el peor solape realista de cargas simultáneas, no sobre la suma de todo lo que hay en casa. Haz el ejercicio de escribir qué está encendido a la vez en el momento más cargado del día. Esa suma, con un margen, es tu potencia continua.
La potencia de pico es otra historia. Los motores de inducción —compresor del frigorífico, bomba de pozo, bomba de piscina, compresor de aire, sierra— demandan al arrancar una corriente varias veces superior a la nominal durante una fracción de segundo. Si el inversor no puede sostener ese pico, se dispara por sobrecarga y la casa se queda a oscuras. Busca en la ficha técnica cuánta potencia de pico entrega y durante cuántos segundos. Si el fabricante solo publica un número grande sin duración asociada, ese número no significa nada.
Hay dos formas de rebajar el problema en origen. Una es elegir aparatos con arranque suave o con compresor inverter, que arrancan progresivamente. La otra es evitar que dos cargas de arranque duro coincidan, algo que se resuelve con un poco de organización o con un relé de prioridad.
Consumo propio y cargador integrado
Un inversor encendido consume aunque no haya nada conectado. En una casa aislada, ese consumo en vacío durante veinticuatro horas puede representar una parte llamativa del gasto diario. Mira el consumo en vacío y si el equipo tiene modo de búsqueda o ahorro que lo reduce cuando no detecta carga. Y si prevés grupo electrógeno, valora un inversor-cargador: incorpora el cargador de baterías y la conmutación, y evita montar tres cajas separadas que hay que coordinar.
Paneles y el dimensionado por el mes más desfavorable
Con la batería definida, el campo solar tiene un trabajo concreto: reponer cada día la energía que has gastado, en el mes en que menos sol hay. Ese es el criterio de diseño de una instalación aislada, y es lo que la diferencia de una conectada, donde se dimensiona por el balance anual.
Horas solares pico y de dónde sacarlas
La radiación diaria se maneja como horas solares pico (HSP): las horas equivalentes de sol a 1.000 W/m² que recibiría tu superficie en un día medio de ese mes. Ese valor depende de la latitud, del mes, de la inclinación y orientación del panel y de las sombras del entorno. No te fíes de tablas genéricas copiadas de otras webs. La herramienta pública PVGIS del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea permite introducir tu coordenada exacta, la inclinación y la orientación, y te devuelve la irradiación mes a mes. Es gratuita y es la referencia que usa medio sector.
La cuenta, con los supuestos encima de la mesa
Ejemplo ilustrativo. Consumo diario 3.000 Wh. Rendimiento global del sistema de generación (pérdidas por temperatura del panel, suciedad, cableado, regulador y rendimiento de ida y vuelta de la batería) que asumimos como 0,70; el valor real depende de tu instalación.
Energía que hay que generar = 3.000 / 0,70 = 4.286 Wh al día.
Dimensionando por diciembre, con un supuesto de 2,5 HSP para esa coordenada e inclinación:
Potencia pico necesaria = 4.286 / 2,5 = 1.714 Wp.
Dimensionando por junio, con un supuesto de 5,5 HSP:
Potencia pico necesaria = 4.286 / 5,5 = 779 Wp.
El mismo consumo, la misma casa, y el campo solar se diferencia en más del doble. Si compras el kit calculado con la cifra de junio, en diciembre tendrás menos de la mitad de la energía que necesitas. Los valores de HSP son supuestos de ejemplo: los tuyos los tienes que sacar de tu coordenada real.
Inclinación, orientación y sombras
Para un sistema que se dimensiona por invierno, la inclinación óptima es más vertical que la que se usaría para maximizar el total anual: un panel más levantado recibe mejor el sol bajo de diciembre y, de propina, se limpia mejor con la lluvia y acumula menos nieve. La orientación de referencia es el sur geográfico; desviaciones moderadas se pagan poco, desviaciones grandes se pagan mucho en invierno.
Las sombras merecen párrafo aparte porque en aislada duelen el doble. Una sombra parcial sobre un panel de una cadena en serie no reduce la producción de forma proporcional: puede hundir la cadena entera. Antes de decidir la ubicación, mira el horizonte real en invierno, cuando el sol pasa bajo y el árbol o el muro que en agosto no molesta proyecta sombra media mañana. Si no puedes evitar la sombra, la arquitectura del campo (cadenas más cortas, más entradas de regulador) puede limitar el daño.
Cableado, protecciones y seguridad: la parte que no es opcional
Una instalación aislada trabaja con corriente continua a tensiones que un banco de baterías puede sostener con corrientes de cortocircuito muy altas. La continua no tiene paso por cero, así que un arco eléctrico en continua no se apaga solo: se mantiene. Esto no es bricolaje de fin de semana.
Sección de cable y caída de tensión
La fórmula habitual para una línea de continua en cobre es S = 2 × L × I / (56 × ΔV), donde S es la sección en mm², L la longitud del tramo en metros, I la corriente en amperios, 56 la conductividad del cobre en m/(Ω·mm²) a 20 °C y ΔV la caída de tensión admitida en voltios. El 2 aparece porque el circuito es de ida y vuelta.
Ejemplo. Tramo batería-inversor de 2 m, corriente 60 A, sistema de 48 V, caída admitida del 1 % (0,48 V):
S = 2 × 2 × 60 / (56 × 0,48) = 240 / 26,88 = 8,93 mm² → sección normalizada inmediatamente superior, 10 mm².
La misma potencia a 12 V. 60 A × 48 V son 2.880 W; a 12 V eso son 240 A. El 1 % de 12 V son 0,12 V:
S = 2 × 2 × 240 / (56 × 0,12) = 960 / 6,72 = 142,9 mm².
Dieciséis veces más sección para la misma potencia y la misma distancia. Ahí tienes el argumento para elegir 48 V en cuanto la instalación crece.
El criterio de caída de tensión no es solo económico. Una caída excesiva en el tramo de batería hace que el inversor «vea» la batería más descargada de lo que está y corte antes de tiempo, y hace que el regulador cargue a menos tensión de la programada, dejando la batería crónicamente a medias. Y hay un segundo criterio que va por delante del anterior: la intensidad máxima admisible del conductor según su aislamiento y su forma de instalación, que fija el REBT. La sección final es la mayor de las dos.
Fusibles, seccionadores y protecciones
Cada tramo debe estar protegido en el extremo desde el que puede llegar la corriente de falta, y en un sistema con baterías eso significa proteger prácticamente todo:
- Fusible o magnetotérmico de continua junto al borne positivo de la batería, con poder de corte adecuado a la corriente de cortocircuito que ese banco puede entregar. Un magnetotérmico de alterna reutilizado en continua no corta lo que dice cortar.
- Seccionador de continua entre el campo solar y el regulador, y entre batería e inversor, para poder trabajar con el sistema sin desmontar bornes.
- Protección de cada cadena de paneles cuando hay varias en paralelo, porque una cadena en falta recibe la corriente de las demás.
- Protección contra sobretensiones, especialmente relevante en instalaciones rurales expuestas y con tiradas largas de cable.
- Puesta a tierra de estructuras, marcos y masas metálicas, más el diferencial en el lado de alterna de la vivienda.
Ventilación y riesgo de hidrógeno en plomo-ácido
Durante la fase final de carga, y sobre todo en las ecualizaciones, las baterías de plomo-ácido abierto desprenden hidrógeno. El hidrógeno es inflamable en un rango de concentración amplio, se acumula en la parte alta del local y basta una chispa —un interruptor, un contacto flojo, la propia batería— para provocar una deflagración. La norma de seguridad de baterías estacionarias establece cómo calcular el caudal de ventilación necesario en función de la corriente de carga y de la capacidad instalada. En la práctica: local ventilado con entrada baja y salida alta, sin equipos que generen chispa en la vertical de las baterías, y nada de armarios estancos improvisados. Las AGM y GEL emiten mucho menos, pero llevan válvula de seguridad y no son cero.
Riesgos específicos del litio
En LFP el problema no es el hidrógeno. Es que un banco de litio puede entregar corrientes de cortocircuito enormes de forma casi instantánea. Una llave inglesa apoyada sobre dos bornes deja de ser una llave inglesa. Cuando se trabaja con estos bancos: bornes con cubrebornes, herramienta aislada, quitarse anillos y reloj, apretar con el par que indica el fabricante (un borne flojo calienta y un borne pasado se rompe) y respetar el BMS en lugar de puentearlo cuando corta. Un BMS que corta te está diciendo algo.
Sobre la ejecución de la instalación. Una instalación fotovoltaica aislada fija en vivienda es una instalación eléctrica de baja tensión. La ejecuta una empresa instaladora habilitada, que emite el certificado de instalación eléctrica y la documentación técnica que corresponda, y se registra ante el órgano competente de tu comunidad autónoma. Además de la seguridad, hay un motivo práctico: sin esa documentación puedes tener problemas con el seguro del inmueble ante un siniestro y con la cédula de habitabilidad o la licencia de primera ocupación. Esta guía te sirve para entender el proyecto y hablar de tú a tú con quien lo firme, no para sustituirlo.
Trámites, normativa y ayudas: qué aplica y qué no
El marco básico de una instalación aislada en España se apoya en el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión y en su instrucción técnica sobre instalaciones generadoras, más la documentación técnica de diseño o el proyecto según las características de la instalación. A partir de ahí, el ayuntamiento correspondiente decide si el montaje necesita licencia urbanística o declaración responsable, algo que varía de un municipio a otro y que se pregunta antes de comprar nada.
Sobre lo que no aplica, conviene ser explícito porque circula mucha confusión:
- No hay compensación de excedentes. El mecanismo del RD 244/2019 es para autoconsumo conectado a red. Una aislada no vierte.
- No hay peajes ni cargos de red, por el mismo motivo: no hay red. Tampoco hay término de potencia ni factura eléctrica.
- El Plan MOVES III no financia fotovoltaica. Es un programa de movilidad eléctrica —vehículo eléctrico y puntos de recarga— y no cubre paneles, baterías, bombas de calor ni aerotermia. Si ves un presupuesto que descuenta MOVES III de un kit solar, ese descuento no existe.
Sobre ayudas en general: existen líneas autonómicas de eficiencia y rehabilitación energética, deducciones fiscales por obras de mejora energética y bonificaciones municipales de IBI o de ICIO en algunos ayuntamientos, y sus condiciones cambian de una convocatoria a otra y de una comunidad a otra. Por eso aquí no vas a encontrar importes ni porcentajes: cualquier cifra que publicásemos estaría desactualizada antes de que la leyeras. Lo que sí conviene que sepas es la mecánica: comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad antes de firmar nada y no inicies la obra antes de solicitar la ayuda, porque muchas líneas excluyen las actuaciones ya iniciadas. Y si estás en Canarias, recuerda que el impuesto indirecto que aparecerá en tu presupuesto es el IGIC, no el IVA: un presupuesto que te hable de «IVA reducido de obra» es una plantilla peninsular sin adaptar.
Grupo electrógeno de apoyo y sistemas híbridos
Un grupo electrógeno en una instalación aislada no es un fracaso del diseño: normalmente es la decisión económica correcta. La razón es simple. La batería que necesitarías para cubrir la peor racha de mal tiempo del año está desaprovechada los otros trescientos y pico días. El grupo cubre esa cola de la distribución a un coste de compra bajo, aunque su coste por kWh generado sea alto, y como se usa muy pocas horas, ese coste alto apenas pesa.
Si vas a integrarlo, hay tres cosas que revisar. La primera, que el inversor-cargador pueda recargar el banco desde el grupo con el perfil de carga de tu química: un cargador genérico puede dejar el plomo a medio cargar o estresar el litio. La segunda, la conmutación: que el paso de inversor a grupo y vuelta sea automático y con corte, para que nunca puedan trabajar en paralelo sin control. Y la tercera, el dimensionado del grupo: un grupo muy sobredimensionado que trabaja siempre a baja carga se ensucia y envejece mal.
Existe también la opción híbrida cuando el emplazamiento la permite: un pequeño aerogenerador complementa bien a la fotovoltaica porque su recurso es máximo justo cuando el solar es mínimo, en invierno y con mal tiempo. Ahora bien, el recurso eólico es mucho más dependiente del emplazamiento concreto que el solar y se evalúa con medición, no con intuición. Un aerogenerador en un sitio sin viento sostenido es un adorno caro.
Errores frecuentes al comprar un kit cerrado
Los kits empaquetados tienen una ventaja real: los componentes vienen preseleccionados para trabajar juntos, lo que evita incompatibilidades. Y tienen una trampa: se venden por una cifra llamativa —los vatios de panel— que es la que menos dice sobre si el sistema te va a servir. Estos son los fallos que más se repiten:
- Comprar por vatios de panel. Un kit «de 3.000 W» no te dice cuánta energía diaria cubre, porque eso depende de las HSP de tu ubicación y del banco de baterías. Los vatios son potencia; lo que consumes son vatios-hora.
- Batería infradimensionada respecto al campo solar. Es la forma más habitual de abaratar un kit en el escaparate. El sistema produce bien a mediodía y se queda corto por la noche, y encima la batería se cicla profundo cada día y dura poco.
- Inversor de conexión a red en una instalación aislada. No arranca sin red delante. Comprueba que el inversor es de aislada o híbrido con capacidad de formar red.
- Regulador PWM con paneles de tensión alta. Es un desperdicio directo de potencia y, según el caso, un montaje incorrecto.
- Que el kit no incluya protecciones ni cableado. Muy común. La partida de fusibles, seccionadores, portafusibles, cable de sección adecuada, estructura y puesta a tierra existe siempre, la incluya el kit o no. Si no viene, súmala al comparar precios.
- Ignorar la ficha de la batería. Sin química declarada, sin régimen de capacidad declarado (C20, C100), sin rango de temperatura y sin curva de ciclos frente a DoD, no puedes comparar nada.
- Olvidar el consumo en vacío. Inversor, regulador y monitorización consumen las veinticuatro horas. En sistemas pequeños puede ser una fracción notable del total.
- No dejar margen de crecimiento. Elegir 12 V o cables justos porque «de momento es poca cosa» convierte cualquier ampliación futura en un rehacer.
Cuando compares dos presupuestos de aislada, no compares el precio: compara los vatios-hora diarios que cubre cada uno en el mes de diseño y la energía útil real del banco. Casi siempre el «caro» está cubriendo un consumo mayor.
Mantenimiento y vida del sistema
Una instalación aislada bien montada da poco trabajo, pero no cero. El calendario razonable es así:
Rutina mensual
Mirar el monitor: estado de carga mínimo alcanzado en el mes, tensiones máximas de carga, si el regulador ha llegado a flotación con normalidad y si ha habido cortes del inversor. Los sistemas modernos registran histórico; usarlo es la diferencia entre detectar un problema en marzo o descubrirlo en diciembre a oscuras.
Rutina trimestral
Inspección visual de los paneles: suciedad acumulada, excrementos de ave, hojas, y sobre todo vegetación creciendo, que es la causa de sombra nueva más frecuente en instalaciones rurales. Limpieza con agua y sin productos abrasivos, en horas de poca radiación para no provocar choque térmico. Revisión de apriete de bornes de continua, que es donde aparecen los puntos calientes.
Rutina anual
En plomo-ácido abierto: comprobación de nivel de electrolito y reposición con agua destilada, y ecualización si el fabricante la contempla, siempre con el local ventilado. En cualquier química: revisión de las protecciones, de la estructura y de sus anclajes, del estado de los pasacables y de las entradas de agua, y de la puesta a tierra. Si tienes grupo electrógeno, su mantenimiento propio de aceite, filtros y arranque en carga.
Qué esperar de la degradación
Los paneles pierden rendimiento lentamente y los fabricantes lo cubren con garantía de potencia lineal a largo plazo; el dato exacto lo declara cada fabricante en su ficha y en su documento de garantía, y es uno de los criterios de compra que más se ignora. La batería es el elemento que marca el reloj del sistema, y su ritmo de degradación depende directamente de cómo la trates: profundidad de descarga habitual, temperatura de trabajo y si se queda o no descargada durante temporadas. Los equipos electrónicos —regulador e inversor— tienen una vida propia y se sustituyen cuando toca, sin que eso obligue a rehacer el resto.
Cuándo compensa la aislada y cuándo es mejor traer acometida
La decisión entre instalación aislada y acometida nueva casi siempre se resuelve con una comparación honesta de tres costes: lo que pide la distribuidora por llevar la red hasta tu punto de suministro, lo que cuesta el sistema aislado completo con su reposición de batería a lo largo del tiempo, y lo que cuesta la alternativa de grupo permanente.
Hay factores que empujan hacia la aislada: distancia grande hasta la red existente, terreno complicado o servidumbres de paso que haya que negociar, un consumo moderado y concentrable en horas de sol, y una casa con las cargas térmicas resueltas fuera de la electricidad. Y hay factores que empujan hacia la acometida: consumo alto y poco flexible, cargas térmicas eléctricas que no se pueden mover, ocupación permanente durante todo el invierno y una red que pasa razonablemente cerca.
Hay una tercera situación que conviene nombrar: la casa que ya tiene acometida y quiere «independizarse». Ahí, casi siempre, la respuesta técnica no es una aislada sino un sistema híbrido con respaldo, que aprovecha la red cuando conviene, almacena y mantiene el suministro durante los cortes. Renunciar a una acometida que ya tienes y ya has pagado rara vez sale a cuenta.
Nota de transparencia. Esta guía no incluye pruebas de laboratorio propias, ensayos de producto ni valoraciones de marcas: SolarHogar no ha ensayado los kits del mercado y no publica notas ni comparativas de precio de kits concretos, porque cambian constantemente y una cifra desactualizada hace más daño que ninguna. Lo que encontrarás aquí es método de cálculo, criterios de compra y las preguntas que hay que hacerle a un instalador. Para el proyecto y la ejecución, dirígete a una empresa instaladora habilitada en baja tensión de tu zona.
